Tras el noveno vuelo de prueba del cohete Starship desde Texas, fragmentos cayeron sobre Playa Bagdad, causando daños ambientales severos y la muerte de cientos de tortugas marinas.

La explosión sónica provocada por el cohete Starship no fue solo ruido: compactó la arena y asfixió 500‑600 tortuguitas dentro de sus nidos. Según Jesús Elías Ibarra, presidente de CONIBIO Global, el daño fue evidente: “compactaron la arena… estimamos entre 500 a 600 tortuguitas que murieron dentro de los nidos”.
Fauna herida y soberanía ignorada
No solo murieron tortugas: aves migratorias sufrieron por ingesta plástica o por el estruendo de la explosión. Además, pescadores reportan caída significativa de especies marinas.
CONIBIO documentó microtemblores, residuos metálicos y químicos tóxicos (incluso fósforo) que amenazan salud humana y animal. Y para rematar: SpaceX contrató una plataforma para recolectar restos en aguas mexicanas sin permiso, violando soberanía ambiental.

No es un accidente aislado, es un ecocidio con respaldo corporativo. El norte exige sanciones reales y protección a su ecosistema. Aquí no somos el patio trasero de nadie: queremos playas limpias, no vertedero espacial.
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