Una adolescente en trabajo de parto fue rechazada por el personal del IMSS y terminó dando a luz en el baño de la Unidad Médica Familiar 13 en Matamoros.

Camila, de 14 años, esperó más de una hora en urgencias sin atención médica. Temerosa del dolor, se refugió en el baño de la clínica, donde dio a luz sin asistencia. Personal del hospital finalmente acudió tras escuchar los gritos del padre.
Negligencia institucional que pone vidas en riesgo
La madre de la joven denunció condiciones insalubres y falta de atención oportuna. La menor y su recién nacida estuvieron unidas por el cordón umbilical varios minutos sin intervención médica. Solo después de la emergencia el personal actuó. La familia evalúa presentar una queja ante Derechos Humanos por la negligencia.

La Clínica emitió un comunicado señalando que la joven fue revisada y enviada a casa varias veces por estar “estable”, revaluada poca antes del parto, sin tomar en cuenta el riesgo prenatal que representaba la condición de menor y paciente vulnerable.
Negar atención a una menor en trabajo de parto no es error, es violencia institucional. El norte exige protocolos reales, no testimonios tardíos. Aquí se puso una vida joven en juego.
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