Mientras el norte impulsa la reactivación económica, la Comisión Federal de Electricidad amenaza a la industria de Nuevo León: o reducen luz o enfrentan apagones, ante un sistema que ya no aguanta más.

Bajo una ola de calor que dispara la demanda eléctrica, la CFE y Cenace instaron a las empresas a bajar consumo en horas pico. El mensaje no es informal: “baja o apagón”, declararon los encargados del suministro. Un ultimátum que revela déficits en infraestructuras clave y una generación que ya no cubre el paso acelerado del norte.
Según el director de la consultora Epscon, Roberto Mercado, la reducción del consumo no vino por menor necesidad industrial, sino por incapacidad del Sistema Eléctrico Nacional para abastecer la demanda real. Y las cifras respaldan la crisis: más de 335 mil usuarios industriales han sufrido apagones este año por redes saturadas y baja inversión en transmisión. La política energética actual—con freno a la inversión privada y dependencia de la CFE—ya muestra sus limitaciones. Si el norte lidera la inversión y la industria, ¿por qué cargar con apagones como si fuéramos tierra de cuarta categoría?

El mensaje es claro: sin inversión en redes y capacidad, el progreso industrial del norte corre el riesgo de apagarse. No es amenaza, es un aviso. Y la cuenta regresiva ya está en marcha.
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