A pesar de recibir transferencias millonarias, la empresa petrolera estatal sigue reportando pérdidas y dependencia financiera durante el sexenio pasado y el actual.

Aunque en 2024 y 2025 el Gobierno transfirió cientos de miles de millones de pesos para tapar su déficit financiero, el boquete en Pemex no se reduce. Entre 2019 y 2024 la petrolera acumuló pérdidas por más de 1.6 billones de pesos, y en el primer trimestre del año se reportaron pérdidas adicionales por 5,471 millones debido al robo de combustible (“huachicol”).
De capitales públicos a deuda invisible
Este sexenio también incluyó operaciones de deuda sofisticada: en julio se concretó una emisión internacional por 12 mil millones de dólares, que Pemex usa para amortizar pasivos sin que estos aparezcan directamente en su balance. Además, se destinó otro apoyo financiero por 150 mil millones de pesos en 2025 para sanear su estructura.
El norte observa: no queremos prácticas que simulen estabilidad; exigimos resultados tangibles y una estrategia creíble para la autosuficiencia energética.

No basta con enriquecer al sistema bancario o maquillar finanzas. El norte exige que Pemex pase de ser una carga fiscal a un motor energético real. El tiempo de los parches ya pasó.
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