El campo duranguense abandona el 30 % de sus parcelas

En la zona agrícola de los Llanos duranguenses —municipios como Peñón Blanco, Pánuco de Coronado y Guadalupe Victoria—, los campesinos han decidido no sembrar cerca del 30 % de sus parcelas de frijol, debido a condiciones climáticas extremas e impredecibles.

Antonio Morales Guzmán, líder estatal de la CNC, resume la desesperanza: “la agricultura ya no es garantía, es una apuesta”. Sequías, plagas, granizadas repentinas y lluvia acumulada en horas que debería caer en un mes, han acabado con la viabilidad de siembras. Una realidad que pone en riesgo la soberanía alimentaria y eleva la importación de maíz desde África.

¿Qué no se dice en titulares?

Aunque el panorama pinta grave, hay esfuerzos desde el gobierno estatal y municipal intentando amortiguar el golpe: entrega de semilla de frijol, suplemento alimenticio y respaldo directo a productores para que al menos puedan cubrir parte de la superficie disponible.

El campo está recibiendo el golpe del clima y la indiferencia federal. Pero si el gobierno estatal y los municipios están respondiendo, merecen ser reconocidos. El norte exige respaldo real y urgente: inversión, seguro climático y justicia rural, no solo discursos.

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