La Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría, la CURP con datos biométricos. Esta nueva propuesta se plantea como solución a desapariciones, trámites y robo de identidad, pero levanta banderas rojas entre especialistas y colectivos civiles.

El Congreso porpone a la nueva CURP biométrica como una opción Màs actualizadw e innovadora para encontrar desaparecidos y detener fraudes, pero lo que tenemos es un sistema centralizado de vigilancia. Huellas digitales, fotos, iris y firma en manos del Estado y sin filtros. El gobierno lo ve como modernización; la ciudadanía lo ve como un riesgo.
“Herramienta tecnológica” o puerta abierta a la vigilancia
Diputados aprobaron con 345 a favor y 129 en contra la reforma que convierte la CURP en documento nacional obligatorio con datos biométricos. Según los argumentos oficiales, servirá para agilizar trámites, prevenir suplantaciones y ayudar a localizar personas desaparecidas. Pero expertos como Ricardo Darling advierten: “si esa información se filtra… no es algo que tú puedas decir: ‘cambio mi identificación y ya está’”

Exposición de riesgos que el centro calla
Organizaciones defienden que este sistema agrava la vulnerabilidad cibernética de miles uno. El hackeo al celular y correo de Sheinbaum en marzo subrayó la debilidad digital del gobierno, ¿y ahora vamos a concentrar todo el ADN digital nacional? Se alerta sobre exclusión social: fallas técnicas podrían dejar fuera a grupos vulnerables de servicios esenciales elpais. Y sobre vigilancia estatal: la Plataforma Única de Identidad, manejada por la SEGOB y el CNI, corre sin supervisión real.
Más allá del discurso, esto es concentración de poder. ¿Queremos una sociedad vigilada y excluyente solo en nombre de la eficiencia? El norte exige claridad, garantías y un debate real. ¿Estamos dispuestos a entregar nuestro rostro y huellas al Estado sin blindajes serios?

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