Más de dos mil artículos fueron donados por la asociación Más x Chihuahua a la niñez del estado. El acto fue celebrado por el gobernador Cruz Pérez Cuéllar, pero en el fondo deja una pregunta amarga: ¿por qué los niños siguen dependiendo de colectas para subsistir?

Entre discursos de agradecimiento y fotos oficiales, el evento pareció un logro de gobierno. Pero basta rascarle un poco para entender que este acto de buena voluntad desnuda un rezago social que no se quiere admitir. Si la infancia de Chihuahua necesita la caridad organizada, es porque las políticas públicas no están llegando a donde deberían.


Aplausos que suenan a resignación
Empresarios y representantes civiles celebraron el gesto. Nadie discute que la ayuda sea positiva. Pero mientras se presume la recaudación histórica y el desarrollo regional, miles de niños siguen siendo beneficiarios de donativos, no de un sistema sólido de derechos garantizados. ¿Por qué un estado que presume crecimiento económico necesita parches asistenciales? ¿Cuántos eventos protocolarios más vamos a presenciar antes de que las carencias estructurales dejen de ser un tema pendiente?

La solidaridad ciudadana merece respeto, pero no puede sustituir a un gobierno que se dice comprometido con la niñez. Cuando la caridad se convierte en política pública, es señal de que algo está fallando.
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